2 enero
Hannah
En cuanto la vi,
supe que era el dragón de mis sueños.
Era una chica
alta, de pelo cobrizo y una mecha verde fluorescente en mitad del pelo.
Sus ojos eran
como los de mi dragón.
Lo raro era que
casi se desmaya cuando me acerqué a ella.
...
-Estás loca,
lárgate -me dijo.
-Tampoco tenías
que hablarme así... -ella no podía ser mi dragón, como se me había
ocurrido.
Se parecía, ¿y
que?
Me dirigí hacía
el internado Polttava orvot, que significa huérfanos ardiendo en finlés.
Yo sabía hablar
solo un idioma, pero cada vez que hablaba con gente extranjera, les entendía, y
ellos a mí.
Al llegar al internado, vi que no había nadie.
Me encontré con
una mujer en la cocina.
-Hola, cielo -me
dijo con voz tierna-. Debes de ser la nueva. Yo soy Madame Annille.
-Encantada. Me
llamo Hannah Virtanen.
Casi le tiendo
una mano, pero me di cuenta de que las tenia llenas de aceite y grasa.
-Tu habitación es
la seis, la única con una cama libre.
Entré. Casi me da un infarto.
En una cama se
encontraba la chica tan "agradable" que había conocido cerca del
hospital.
Al lado se
encontraba el otro chico que había estado con ella.
Al verme, la
chica se puso en pie, llena de ira. Su mecha verde clarísimo ardía de rabia.
Y lo digo en
serio. De ella salía humo. Un momento, ¿antes no era fosforito?
-¡¿Que haces tu
aquí?! -me gritó.
-Esta es mi
habitación -le contesté con crueldad-. Mis padres murieron ayer.
Durante unos
segundos su mirada se entristeció, pero luego se llenó otra vez de ira.
En ese instante
supe que ella y yo nos parecíamos más de lo que creíamos.
Les di la espalda y casi me doy de bruces con un espejo. Llevaba una camiseta azul sin mangas (raro, ya que era invierno) y unos tejanos azules, los dos chamuscados.
-¿Qué es ese
dibujo que tienes en la espalda? -me preguntó el chico.
Miré hacia donde
indicaba. Dios. Tenía un dragón dibujado con fuego detrás del hombro.
Al verlo la otra
chica se desmayó.
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