3 enero
Hannah
En la cama Rin empezó a hablar.
-Veréis,
seguramente no os lo creáis... -Emily la cortó.
-¡Oh, por favor!
Escupo fuego por la boca. Ya me puedo creer que las hadas existen.
-Esto... Rin,
continua -dije.
-Ya, bueno. Lo que
decía. Esto, o sea, lo que esta pasando...- Rin estaba en parte nerviosa y en
parte preocupada-. Ufff..... -pero, de repente, puso cara seria y continuo-.
Hannah, tu eres jinete de dragón, controlas el fuego. Puedes hablar con los
dragones, al igual que yo.
Entonces recordé.
El dragón de mi hombro era la marca que tenía Rin. La creí.Habían pasado muchas
cosas raras. Pero...
-Espera -comencé-
mi marca y la tuya no son iguales. La tuya es una especie de serpiente y la mía
es un dragón alado.
Rin sonrió.
-Claro. Es un dragón
chino, mi hogar es china -entonces empezó a hablar en un idioma rarísimo-.
我控制着中国的龙。但我注意到,你控制所有。了解为什么外国人。我的意思是我。
No se como, pero
la entendí: "Yo controlo los dragones chinos. Pero me he dado cuenta de
que tú los controlas a todos. Por eso entiendes a los extranjeros. Por eso me
entiendes a mi."
Emi estaba
mirándonos, confundida. Posó sus extraños ojos en mí.
-¿Que ha dicho?
-la ignoramos.
-Tú, Emi, eres
una etenuaris verde.
-¿Una etenu-que?
-Para vosotras,
una mitad dragón.
Emily seguramente
estaba tan sorprendida como yo. Me miro con cara tipo:" A Rin se le ha ido
la chabeta"
-Rin, -le dijo Emily
con calma-. Necesitas dormir, eso es lo que te pasa.
Rin estaba al borde de
las lagrimas.
-Emi... ¿no me crees?
-Yo...
En ese instante,
Andrew entro, más pálido que la cera.
-Fuego.
Salimos rápidamente de la habitación.
La cocina estaba en
llamas.
Vi a Madame Annellie
detrás del mostrador.
Pero no parecía
asustada. Entonces, comenzó a crecer, hasta ser de unos 6 metros. Su piel se
volvió roja, y de sus hombros comenzaron a salir gruesas alas.
El dragón comenzó
a hablar con la vocecilla de Annellie.
-Por fin ha
llegado tu hora, Hannah Virtanen, jinete de dragones.
En el suelo había algunos huérfanos que habían tenido el mismo destino de mis padres. Otros aún respiraban, gracias a Dios.
Me gire hacía
Rin. Estaba asustada pero aun así, puso las manos estiradas y una cúpula roja
empezó a protegernos.
-Emi,
transfórmate -dijo.
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