2 enero
Hannah
Esta chica empezaba a ponerme nerviosa.
Yo solo intentaba
ser amable, y ella no dejaba de llamarme loca. A ver, también hay
que admitir que sería raro que una chica desconocida llegara diciéndote:
"Oye, sabes, eres el dragón con el que sueño todas las noches. Genial,
¿no?"
Pero, quiero
decir, todo tenía sentido: la muerte de mis padres había sido causada con fuego
y yo había sobrevivido a el, aunque fuera invierno yo no pasaba frío ni
siquiera sin mangas, esa marca que había aparecido en mi espalda...y luego
estaba esa extraña chica, Emily...
Rin, la compañera
de habitación de Emily, se había quedado conmigo en la habitación seis,
mientras el tal Andrew buscaba a su novia.
Rin era una chica
de unos trece o catorce años, de pelo ondulado, castaño oscuro y corto.
Sus ojos
almendrados eran naranjas, y parecían llenos de fuego.
-Esto... Rin...
-¿Si? -su voz era
cálida.
-Veras... Yo...
-No sabía como contarle que creía que su amiga era un dragón-. Verás... -y, sin
pensármelo dos veces, se lo conté todo de un tirón: lo de el incendio en mi
casa, mis sueños con el dragón verde, mi marca en el hombro y la extraña
sensación de calor que siempre tenía incluso en invierno.
-¿Me crees?
Me sonrió.
-Claro que sí -se
levanto la manga, y vi que tenía un dragón dibujado-. Yo también soy jinete de
dragón.
***
-No, no entiendo.
-Pues yo te lo
explico -Rin se levantó, y me hizo una señal para que la siguiera.
Me llevo a donde
se suponía que iba a ser mi cama, y levantó la almohada.
Debajo había
muchísimas fotos: en ellas aparecía yo, con nueve años, con diez, con once y...
con la edad de ahora.
En otras aparecía
una niña de cinco años, con una mecha verde.
-¿Emily siempre
ha tenido esa mecha? -Rin asintió.
Me puse a
revolver las fotos. Todas las recordaba: una me mostraba con siete años, sonriendo
para que se me vieran los dientes porque se me habían caído las dos paletas, en
otras aparecía con mis padres, y en otra... aparecía yo desmayada entre las
llamas, con una cápsula roja protegiéndome...
Protegiéndome del
fuego.
-Llevo mucho tiempo
buscándote, Hannah Virtanen. Tú y la medio dragón sois las únicas que pueden
ayudarnos.
Sentí un ligero
cosquilleo. Me di cuenta de que Rin me estaba sujetando para que no me callesé
-¡¡Hannah!!¡¡Hannah!! -la oía en un susurro.
Soñe que mi dragón y yo sobre volábamos un volcán, y que al pasarlo aterrizábamos en una llanura verde bosque.
Al bajarme, el
dragón se iba haciendo más pequeño hasta ser una persona.
Emily se
encontraba de pie en frente mía, sonriéndome como si fuésemos viejas amigas...
Cuando desperté, estaba empapada, y al abrir los párpados, me encontre a Rin, palidísima, con un cubo de metal chorreando agua en las manos.
Era de noche, ya
que estabamos a oscuras en la habitación
Pero pude
distinguir quienes habían en la sala: Rin, Andrew y Emily.
-¿Te
encuentras...? -me empezó a decir Rin. Pero yo la corté.
-Frío. Encender
fuego.
Y de repente vi
la cosa más rara de mi vida: Emily empezó a echar fuego por la boca,
encendiendo la chimenea.
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